Una solicitud de cotización en Modo Agrario es un pedido publicado una sola vez —qué producto, cuánto, dónde y cuándo se entrega, cómo se paga— que queda visible en el mercado para los vendedores del rubro. Cada uno responde con su propuesta en el mismo formato, así que las respuestas se pueden comparar entre sí. Reemplaza al ida y vuelta de llamados donde cada proveedor contesta lo que quiere, como quiere, y comparar se vuelve imposible.
Qué se define al publicar
El formulario pide lo que hace falta para que una propuesta sea comparable, y nada más:
- Producto y presentación. No es lo mismo trigo a granel que harina en bolsa de 25 kg: la presentación cambia el precio y la logística.
- Cantidad. Fija el total sobre el que se compara, que casi siempre importa más que el precio unitario.
- Entrega. Dónde y para cuándo. Si la operación es doméstica se usan las condiciones argentinas —puesto en campo, entregado en planta, puesto en elevador, FAS puerto—; si es de exportación, incoterm y puerto. Modo Agrario muestra unas u otras según el mercado que se elija, así que no hay forma de mezclarlas por descuido.
- Condición de pago. Anticipado, contra entrega, a plazo. Es la variable que más silenciosamente mueve el precio: treinta días no valen lo mismo que el contado, y conviene que esté escrito desde el principio.
Quién la ve
La solicitud queda publicada en el mercado y la ven los vendedores del rubro cuando entran. No hace falta armar una lista de proveedores ni mandarla uno por uno: se publica una vez y queda ahí, abierta, hasta que se cierra o vence.
También se puede publicar dirigida a una empresa puntual, cuando ya se sabe con quién se quiere hablar. En ese caso no aparece en el mercado abierto: la ve solamente esa cuenta.
Qué llega de vuelta
Las propuestas se acumulan en la publicación y se leen juntas. Cada una muestra precio unitario y total por la cantidad pedida, la diferencia contra la mejor oferta recibida, y si cumple o no con lo que se pidió de entrega, calidad y forma de pago. Al lado de cada vendedor aparece su reputación en la plataforma.
Ver el total y no solo el precio unitario evita el error más común: la propuesta más barata por tonelada puede no ser la más barata de la operación una vez que entran cantidad, entrega y plazo de pago.
Y después
Recibir la propuesta no obliga a aceptarla ni a descartarla. Cada una admite ida y vuelta —contraofertar precio, fechas o condiciones— y cuando se confirma una, las demás de esa misma solicitud se cierran solas. Eso está contado en detalle en la nota sobre negociar cada cotización.
Antes de publicar
Conviene mirar los precios de referencia del mercado físico y de futuros: publicar sin saber cómo viene el mercado es empezar la negociación con una mano atada.
La referencia cubre los granos —trigo, maíz, soja, girasol, cebada, sorgo—, así que si lo que compra es harina o subproductos va a encontrar ahí el precio del insumo que explica el suyo, no el suyo. Como contexto alcanza; como cotización, no reemplaza a las propuestas que van a llegar.
